Seis clásicos del cine para comer por los ojos

Estoy encerrada en mi piso, es bastante luminoso y me visto de colores, pero después de dos meses en el mismo espacio, me engulle. Y necesito transportarme a otra dimensión, con otras personas y otros horizontes. Estas seis películas lo logran, podría dejarlas puestas en un proyector, poner música y solo mirarlas para disfrutar. Es alimento para la vista, alimento con grano, ninguna pasa del 71, y como el vino, han envejecido con cariño. Siempre he pensado que el contexto es imprescindible para apreciar lo que ves, tenemos los ojos saturados de imágenes por eso es importante recordar y apreciar que algunos de estos fotogramas superan los 60 años de antiguedad.

Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953)

 

 

Un clásico del cine, escena homenajeada hasta la saciedad con la que comprobamos que aquello de rosa y rojo patada en el ojo se desmintió en el 53. Marilyn Monroe y Jane Russel dirigidas por Howard Hawks protagonizan este musical colorido y lleno de escenas icónicas. Lorelei (Monroe) y Dorothy (Russel) son dos coristas que se embarcan en un viaje hacia Francia, buscando cumplir sus particulares sueños. Si bien esta película perpetúa el cliché de la rubia tonta y superficial (que de tonta no tiene un pelo), lo hace con gracia y picardía y lo maquilla de colores vibrantes. Por contra, su amiga «la morena» representa la inteligencia y heroína que resolverá todos sus problemas. Más allá de un argumento al que los años puedan pesar, la estética es una delicia, glamour, brillos, alta costura y plumas.

 

Una cara con ángel (Funny Face, 1957)

 

 

Audrey Hepburn y Fred Astaire, dirigidos por Stanley Donen (Charada, Cantando bajo la lluvia, Un día en Nueva York…) La película nos cuenta la historia del fotógrafo de moda más famoso de su tiempo en busca de una nueva cara, esta cara será Audrey que encarna a una bibliotecaria tímida de París. ¿Te resumo esta película? La editorial más bonita que nadie podría soñar. Si te apetece viajar hasta París, ábrete un vino, pan, queso y dale al play.

 

El Desprecio ( Le Mépris, 1963)

 

Jean-Luc Godard dirige esta joyita tan preciosa que protagoniza Brigitte Bardot y  Michel Piccoli. La película nos cuenta el declive de un matrimonio, que comienza cuando el director presenta como moneda de cambio a su mujer para conseguir un buen contrato cinematográfico. Cine dentro del cine, y una odisea dentro de otra. Todo enmarcado por los acantilados del mediterráneo en Capri. Colores primarios pero brillantes. Probablemente la más elegante de las propuestas que aquí nombramos, es sutil y calmada, no la veas con prisa. A mi, que llevo casi seis meses sin ver el mar de mi tierra, me regaló algo de aire.

 

Ella y sus maridos (What a way to go! 1964)

 

La dirige J.Lee Thompson, la protagoniza Shirley MacLaine que se rodea de los hombres de su década, Paul Newman, Robert Mitchum, Dean Martin, Gene Kelly, Dick Van Dyke… Interpreta a Louisa May Foster, una mujer que solo busca una vida sencilla, sin mayor pretensión que la del amor. Pero Louisa tiene un problema, sin saber cómo ni por qué, todos su maridos consiguen  éxito y dinero, tocan techo y mueren. Una comedia ligera, que nos regala un poema visual. Uno de sus maridos se apellida Pinky y todo en su vida es rosa, hasta el agua de su piscina. Belleza y más belleza al más puro estilo Hollywood.

 

Dos en la carretera (Two for the road, 1967)

 

 

Del mismo director que Una cara con Ángel, si aquella era una editorial, esta es un desfile de los mejores diseñadores de finales de los 60. Es una de las pocas películas de Audrey cuyo vestuario no lo firma Hubert de Givenchy, uno tras otro vemos pasar modelos de Paco Rabanne, Mary Quant, Ken Scott, Andrè Courrège… Vestidos, minifaldas, conjuntos, biquinis, gafas de sol, vinilo… todo lo que puedas imaginar. Lo protagoniza Albert Finney (un rejuvenecido padre de Big Fish), juntos forman una pareja que a través de un road trip nos muestran el inicio y fin de su romance, con un guion y línea temporal muy original y una fotografía preciosa que recorre la Riviera francesa.

 

El Novio (The boyfriend, 1971)

 

Años 20 en los 70, protagonizado por Twiggy y dirigido por Ken Russel. Comienza el cine sonoro y en este teatro hay más actores que espectadores, el día que un famoso director de Hollywood les hará una visita, la protagonista se lesiona y se las tienen que idear para llamar la atención del caza talentos. Una excusa para darnos un espectáculo teatral dentro del cine de lo más espectacular. Cada escena es un cuadro lleno de color y detalle, con un vestuario y dirección artística que dan ganas de darles un abrazo a los jefes de equipo y a todo su séquito.

 

Seguiremos informando, mientras tanto, hagamos unas palomitas y a disfrutar.