Alexey Kondakov, el emocionario de una cuarentena anunciada

Alexey Kondakov se daba a conocer en redes por su admirable fusión de obras de la pintura clásica, como pueden ser Waterhouse o Bouguereau, junto con escenarios modernos de las urbes más concurridas.  El artista recalcaba utilizar el collage para poner el foco en nuestras actividades más banales y dotarlas de un carácter poético y caricaturesco a la vez. Lo que no predijo sería que sus obras describirían a la perfección la nostalgia traída por la situación en la que en estos momentos nos encontramos. 

 

 

Era un gran contraste el de una ciudad bulliciosa, aparentemente pausada, con la serenidad y dulzura del personaje neoclásico escogido para el encuadre. Abogar a posturas de esencia natural y ordinarias, propias de un ser humano sacado de la mitología, y transportado a escenarios crudos y desapacibles, o simplemente demasiado mundanos. Una fusión perfectamente concorde. 

 

 

La dicotomía de sus obras, tras habernos pasado este último mes de reflexión en nuestros hogares, ya no se ve tan exagerada; es más, es casi un reflejo de nuestro estado anímico.

Coger el metro, repostar gasolina, tomar un café al aire libre, una noche de fiesta… cambiados por el vivir entre las sábanas o “tender la colada en el balcón es el mejor momento de la semana”.

Kondakov podría resumir el emocionario de nuestra cuarentena. Ese momento cotidiano de lo que eran nuestras rutinas, que ahora honestamente pausamos en nuestra mente y con el cual alimentamos la melancolía de una situación que ciertos ratos nos salva y a ciertos otros nos atormenta.

 

Puedes encontrar sus trabajos en su cuenta de instagram @alksko.

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